Fuente: https://aeon.co/ideas/stop-boycotting-seaworld-if-you-care-about-marine-conservation

En 2010, la muerte de Dawn Brancheau, una entrenadora de SeaWorld Orlando, centró la atención de los grupos de entretenimiento en los shows de orcas.

El posterior lanzamiento del documental Blackfish (2013), que detalla la cría en cautiverio y el entrenamiento en SeaWorld, cambió la percepción pública de los espectáculos de delfines y ballenas desde el entretenimiento a algo parecido a la esclavización. SeaWorld reaccionó de forma muy lenta a la hora de responder a las preocupaciones y críticas sobre su programación con orcas, pasando de un grupo defensivo y desafiante no dispuesto a hacer más que expandir recintos de orcas en 2015 a un comunicado más conciliatorio de que detendrían su programa de cría de orcas y cambiarían drásticamente el formato de sus shows en 2016. A pesar de estos cambios, la compañía ha continuado teniendo pérdidas. SeaWorld registró en 2017 una disminución en el número de visitas, un 15% menos que en el mismo trimestre de 2016. Esta disminución de visitantes dio como resultado una disminución en los ingresos de $33.9 millones.

La controversia en torno a Blackfish ha distanciado a los ciudadanos concienciados sobre el medio ambiente de continuar como contribuyentes activos por el interés en la investigación de conservación marina en los Estados Unidos. Un estudio reciente de PGAV Destinations muestra que los de esta generación perciben a los zoos y acuarios como parte integral de los objetivos de conservación; visitar estos espacios es una muestra de su apoyo. Sin embargo, el patrocinio depende de la creencia de que estos espacios están contribuyendo adecuadamente a la conservación y al bienestar de los animales. La reducción de visitantes a SeaWorld muestra que muchos visitantes de esta generación no están convencidos de que la compañía participe activamente en decisiones para favorecer la conservación medioambiental y la de los animales que mantienen en cautiverio. En esencia, la controversia en torno al programa de cría de orcas ha eclipsado todas las iniciativas de conservación anteriores y actuales de SeaWorld.

Estos visitantes reticentes podrían sorprenderse si supieran que SeaWorld juega un papel integral en una gran cantidad de iniciativas de conservación marina en todo el mundo. Como empresa con fines de lucro, la compañía tiene la capacidad de proporcionar espacio y financiación para una amplia gama de proyectos de investigación marina. A medida que disminuyen sus ganancias, su capacidad para realizar estos servicios tan necesarios se ve reducida y con ello se produce una amenaza de la comunidad de la ciencia marina. Si los consumidores y los activistas de los animales realmente se preocuparan por la salud y el bienestar de los organismos marinos, deberían realizar una visita a SeaWorld.

Las tres instalaciones de SeaWorld (San Diego, San Antonio y Orlando) están acreditadas por la Asociación Americana de Zoos y Acuarios (AZA). Hay muchos aspectos contemplados para obtener la acreditación AZA, pero un gran obstáculo para la certificación es el requisito de que estas instituciones aporten grandes cantidades de su presupuesto operativo a iniciativas científicas y de conservación. Una forma en que SeaWorld contribuye a las iniciativas de conservación y ciencia básica es a través del Hubbs-SeaWorld Research Institute (HSWRI). Fundado en 1963, el HSWRI se asocia con instituciones federales, académicas y otras instituciones acuáticas de todo el mundo para estudiar la vida marina.

SeaWorld proporciona tanto fondos como espacio para la investigación. Su continuo apoyo a este esfuerzo ha resultado beneficioso en una gran cantidad de investigaciones - sobre todo, desde el desarrollo embriológico en peces hasta el impacto del sonido en la migración de aves y los hábitos de anidación.

SeaWorld también financia la conservación y la ciencia a través de SeaWorld y Busch Gardens Conservation Fund. Un grupo reciente para recibir fondos es Rising Tide Conservation, una red de instituciones dedicadas a aumentar el número de especies acuícolas disponibles en el mercado. Este es un objetivo de conservación particularmente importante teniendo en cuenta el papel que la industria de los acuarios ha tenido en la reducción de las especies de peces. Las instalaciones y los investigadores de SeaWorld proporcionan un flujo constante de material reproductivo con el que otros laboratorios pueden funcionar.  En 2015, uno de los socios del laboratorio de Rising Tide Conservation, del Oceanic Institute of Hawaii Pacific University, logró cerrar el ciclo del tang amarillo. Poco después, los investigadores del Laboratorio de Acuicultura Tropical de la Universidad de Florida visitaron Hawaii para aprender las técnicas utilizadas para la acuicultura de tang amarillo. Financiado a través de Rising Tide y SeaWorld, el laboratorio de Florida trabajó estrechamente con el laboratorio de Hawai para el desarrollo del tang azul (también conocido como el pez Dory, después de la película). Los laboratorios tuvieron éxito en 2016. Hasta la fecha, el programa ha criado con éxito más de 20 especies.

Además de los fondos, SeaWorld también sirve como un espacio importante para el rescate y la rehabilitación de animales. Cuando un animal marino grande está varado, no es fácil encontrar un espacio lo suficientemente grande para la rehabilitación. SeaWorld es uno de los únicos tres espacios en Florida capaces de albergar, rehabilitar y liberar manatíes varados. Mientras tanto, SeaWorld San Diego es una de las pocas instituciones que ha rehabilitado y liberado con éxito a un ballenato. En 1997, lanzaron JJ, un ballenato gris al que encontraron varado con tres días de edad. Durante este proceso, SeaWorld invitó a investigadores de la comunidad científica a estudiar al ballenato y a trabajar con el personal interno para desarrollar un plan de lanzamiento. SeaWorld San Diego rehabilita entre 100-200 animales (en promedio) cada año, y SeaWorld Orlando tiene más de 30,000 rescates hasta la fecha. En caso de muerte de un animal, las necropsias internas proporcionan ADN y materiales, que se han utilizado en la investigación de enfermedades marinas.

Las contribuciones de SeaWorld a la conservación marina y la ciencia ofrecen información sobre el papel de las empresas en relación a todos estos esfuerzos. En los últimos 50 años, también se han expandido en la estructura de la red de ciencias marinas, confiando y contribuyendo a la ciencia marina de vanguardia. SeaWorld no puede sobrevivir sin el reconocimiento del papel que juegan la ciencia marina y la conservación, tanto en la sostenibilidad de su negocio, como en la importancia de esos aspectos para su clientela.

La presión que se ejerce sobre la compañía para detener la cría de orcas y espectáculos circenses ha demostrado que los consumidores tienen un gran poder, especialmente cuando se trata de dirigir los esfuerzos de las instituciones culturales. El programa actual de gestión de cetáceos de SeaWorld es similar a otros acuarios públicos importantes. Estoy totalmente de acuerdo con los esfuerzos continuos de aquellas comunidades que están trabajando para presionar a todos los programas marinos para que traten a sus cetáceos de manera más respetuosa.

Pero, ¿qué sucede si esta presión hunde toda la nave? Ya que los presupuestos federales para investigación, y especialmente para investigación sobre conservación, se ven amenazados, es hora de reconocer que las corporaciones han sido, y continuarán siendo, increíblemente importantes para financiar estos esfuerzos de conservación e investigación. SeaWorld ha mostrado ser un socio colaborador en una amplia gama de iniciativas de conservación. 

Tal vez  ha llegado nuevamente el momento de volver a valorar los objetivos de conservación y volver a visitar SeaWorld.