Al examinar afirmaciones en la prensa científica, uno siempre tiende a mirar si la evidencia en la que está basada ha sido sometida a la revisión paritaria. El periodismo científico puede ser heterogéneo y con una necesidad siempre en alza de generar titulares que llamen la atención (clickbait) e ingresos publicitarios.

Un ejemplo de esto es un reportaje reciente publicado en el portal digital Phys.Org titulado: “Fuertes dolores de dientes probablemente causan tristeza a las orcas en cautividad”. El artículo hace referencia a una publicación de Archives of Oral Biology que asegura que el daño en los dientes de las orcas en cautividad es endémico y perjudicial para los animales. Sin embargo, un análisis exhaustivo del artículo y de sus autores hacen aflorar la preocupación.

Al mirar lo que está disponible en la publicación original, parece que las valoraciones fueron hechas viendo fotografías que varios individuos tomaron tras visitar distintas instalaciones. Ninguno de los autores parece haber tenido acceso directo a estos animales para examinar físicamente sus dientes. La metodología de recogida de datos es, así, cuestionable, y es muy poco probable que todos los animales de los grupos estudiados fueran evaluados con efectividad. Los autores claramente querían hacer cuadrar su hipótesis con los datos disponibles.

Solo uno de los autores, Carolina Loch, tiene cualificación académica en Odontología. Aunque las afirmaciones de la doctora Lock en el artículo de Phys.Org de que los animales tendrían que ser sometidos a una limpieza de sus cavidades dentales con “químicos” desafortunadamente recuerdan bastante al mantra de los pseudocientíficos al promocionar An Appeal to Nature. Esto no parecen las palabras de un científico objetivo.

Debería destacarse que los humanos se lavan los dientes y las bocas frecuentemente con “químicos” para promover la higiene dental según las recomendaciones de los dentistas. Además, hay una tendencia creciente a la Odontología Veterinaria tanto en animales domésticos como salvajes que también usaría varios químicos para combatir enfermedades y promover la salud de las encías y los dientes.

Además, el artículo también hace mención al hecho de que la erosión dental es común entre los cetáceos salvajes, pero no es muy claro en qué tipo de análisis comparativo se utilizó. La erosión dental en orcas está bien documentada.

Para ir más lejos, cuatro de los autores se oponen activamente al mantenimiento de orcas en cautividad:

Jeffrey Ventre y John Jett son antiguos cuidadores de SeaWorld que abandonaron la instalación en 1995, siendo Ventre despedido por mala conducta. Ambos aparecieron en la película Blackfish. Jett ahora es biólogo y coordinador de laboratorio y Ventre, fisioterapeuta.

Ingrid Visser es una científica de Nueva Zelanda que se ha comprometido a trabajar con orcas salvajes. Sin embargo, su único contacto directo con el cuidado de una orca acabó con la muerte de una orca recién nacida por su falta de experiencia en este campo.

Jordan Waltz es un diseñador gráfico freelance que se ha comprometido con el trabajo de Whale and Dolphin Conservation. De interés es que su dirección postal en el artículo es la de la organización activista por los derechos de los animales Ric O’Barry’s Dolphin Project, en Santa Mónica, con la que Waltz contribuye publicando noticias en su blog. En la biografía de esta web, él afirma:

“… soy un artista durante el día y un investigador por las noches. Serví como archivista e investigador para los documentales Blackfish y Vancouver Aquarium: Uncovered. La mayoría de mis escritos informan sobre los aspectos menos conocidos del problema de los cetáceos en cautividad…”

Solo estos datos ya deberían ser tomados como bandera roja a la objetividad real y al plan subyacente de este artículo.

Sería interesante conocer cuán apropiada y rigurosa fue la revisión paritaria de este artículo antes de ser publicado. A juzgar por las credenciales de los autores y por la metodología utilizada en su elaboración, esta publicación parece bastante pobre y no eleva la reputación del periódico Archives of Oral Biology.

Fuente: http://marineanimalwelfare.blogspot.com.es/2017/10/a-killer-whale-of-tale-when-peer-review.html